Reconstruye el camino que abrió con la arquitectura y luego continuó con innumerables muestras y bienales. La marca original del trabajo con telas y las búsquedas infatigables.
por Silvia Pini en Tiempo Argentino.

Nora Aslan no para, desde hace mucho que no para. Es una artista inquieta que rehuye de las comodidades de lo ya transitado. Por eso pasa de la fotografía al collage, de los textiles a las instalaciones y los objetos. Pasaron casi 40 años de su primera muestra importante en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires y, con el mismo entusiasmo, inauguró la semana pasada su muestra Pelos, huesos, garras, plumas y una breve secuencia de pormenores, una instalación de fotografías, collages y objetos con la curaduría de Eduardo Stupía, en la Galería Gachi Prieto, que podrá visitarse hasta el 22 de mayo. Y en el medio fue y vino con premios y muestras, que la llevaron desde al Museo de Arte Moderno de Viena, a la Bienal de La Habana y la II Bienal del Mercosur, en Porto Alegre. Entre sus premios están el XIV Premio Federico Klemm, el Novartis; el Costantini y dos veces el Konex.

–Su obra no se identifica con un soporte en especial, ¿tiene uno preferido, el que más la representa?
–Cada etapa tuvo su manifestación, el medio con el que me sentía más representada y fue mutando en la medida de mis necesidades. Si bien parece que algunas prácticas han sido totalmente abandonadas, siento que algo de cada una subyace y sostiene desde alguna capa profunda lo que viene después. Todo es un palimpsesto con capas más visibles que otras.
–¿Su paso por la arquitectura fue lo que la acercó a la ambientación de espacios a pedido?
–Estudié arquitectura entre 1956 y 1960, no soy arquitecta, pero reconozco pertenencia con la disciplina. Posteriormente y durante 14 años hice diseño de interiores. Hace poco volví a incursionar en algunos trabajos y a sentirme cómoda en ese terreno. No lo busco especialmente, pero si llega me atrae hacerlo.
–Estando tan cerca de los tapices del diseño textil y de ropa, ¿nunca se le ocurrió lanzar su propia marca de ropa?
–Cuando era chica imaginaba y dibujaba estampados para telas. En 2011, invitada por Martín Churba, diseñamos juntos la vidriera de su espacio Tramando, donde simultáneamente presenté mi libro de fotografías Etcétera. En esa ocasión, Martín utilizó la imagen de tapa para imprimir telas y realizar modelos para su colección de esa temporada. Podría interesarme colaborar de esa manera en otra oportunidad si se produjera. En cuanto a diseñar ropa, eso también hacía de chica, ahora no me he puesto a pensar, creo que solamente lo haría como vestuario teatral en alguna ocasión muy especial.
–¿Qué cosas la siguen inspirando?
–Estar en el mundo y ser atravesado por él desde nuestras coordenadas de lugar y tiempo hace aparecer el impulso para producir artísticamente un cierto diálogo. Somos permeables al trabajo de otros artistas cercanos o distantes en espacio y tiempo. Eso es inevitable y no lo veo nada mal, se establece un diálogo y no necesariamente una mímesis. El ritmo para trabajar es constante y sostenido, una necesidad. Cada paso lleva a otro.
–Entre todas las cosas que hizo en su carrera, ¿se le ocurrió sumar la performance?
–No, performance nunca estuvo en mi horizonte. Sí pensé en dirigir cine y planeo ser una directora (talentosa) en mi próxima encarnación, porque ahora me llevaría mucho tiempo prepararme para semejante tarea.
–¿Cree que un artista es consciente de sus búsquedas cuando trabaja o avanza a ciegas?
–Hace poco le comenté a una amiga artista, una “divisa alquímica” que siempre me ha impactado y me parece que representa cabalmente el camino que el arista emprende. Esa frase la puse en la pared de una galería en ocasión de una instalación donde desarrollé una cierta metáfora del camino del alquimista/artista. Dice: “A lo oscuro por lo más oscuro y a lo desconocido por lo más desconocido.” Y como nunca llegamos a ese punto aúreo, tenemos asegurado el “camino hacia” y lo seguimos con la pasión intacta día por día.
–¿Cómo pensó la muestra “Pelos, huesos, garras, plumas y una breve secuencia de pormenores”?
–La muestra actual es una estación en ese viaje, momento de mirar hacia el proceso realizado y lo que vendrá, vidriera hacia los otros, experiencia para compartir.


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