Valeria Conte Mac Donell – Dibujo Efímero

Por María Carolina Baulo | International Sculpture Center


Son muchos los artistas y críticos que escribieron o comentaron la obra de Valeria Conte Mac Donell; valeriaconte.com.ar sobra material de lectura. Lo que todos destacan como factor común -incluyéndome- es su refinada capacidad expandir los límites del dibujo, incursionando en el uso de materiales poco convencionales y esculpiendo en el aire, literalmente, una obra cuya imponente presencia física es directamente proporcional a su carácter efímero. Pensar la obra como parte del ambiente donde desarrolla su vida (San Martín de los Andes, sur de la Argentina, donde vive desde 2003) es otra característica propia de la artista: ella trabaja creando en un espacio aislado, solitario y muchas veces con una fuerte impronta de hostilidad. Imposible pensar la obra de Valeria “atrapada” en los formatos convencionales, ella se mueve en el espacio comprometiendo el cuerpo, bordando, tejiendo, dibujando, creando directamente sobre el firmamento. Cuando la obra tiene que ajustarse a los parámetros de un espacio de exhibición, entonces el espacio todo actúa como soporte porque su trabajo no respeta límites formales. Sin embargo guarda una sutil elegancia y una destreza técnica destacable. Parte performance, parte instalación, parte escultura y parte dibujo, la obra de Valeria Conte Mac Donell desafía al clima y le hace frente emplazada en medio de la nada; otras veces se refugia en una galería o en su casa-taller pero no le tiene miedo al paso del tiempo, a lo que “dure”, a que pueda o no ser aprehendida. La artista nos hace participar de una experiencia estética y esa es la obra per se; quedan los registros fotográficos y fílmicos de la acción y las sensaciones físicas y mentales que provocan; son esas emociones los valores más importantes que pueden transmitir una obra.Maria Carolina Baulo: Para no caer en las típicas preguntas que ya has respondido infinidad de veces, quisiera que vos nos cuentes brevemente cómo definís tu trabajo conceptualmente y qué materiales elegís para plasmar esas ideas y porqué.

Valeria Conte: Si pudiera definir conceptualmente mi trabajo creo que dejaría de ser artista. Podría decirte que el dibujo y el tiempo siempre están en mi cuerpo y obsesionan mi mente. El tiempo pasa y transforma el material que elijo, como el hielo, que con el sol llega a ser agua para desaparecer en la tierra; o el alambre que el aire y la lluvia oxidan para que brille de noche. Y sobre todo, el tiempo lejos de la escala humana, empapado de rito, de ceremonia, de acción mágica. En esa línea donde el tiempo construye espacio. Hablo de dibujo porque a pesar de que son líneas escultóricas, yo las concibo como trazos. No trabajo con cálculos ni medidas. Enredo líneas en el aire y el paisaje que elijo, sean paredes blancas o el cielo, son esos los soportes.

MCB: Lo experimental propio del site-specific y lo efímero juegan un rol importante. ¿Cómo se llevan estos parámetros con el costado comercial de la obra, pensando en las galerías que exhiben tu trabajo?

VC: Por suerte ese no es mi trabajo. Claramente exige mucha creatividad y astucia por parte del galerista.

MCB: Tomando una obra como ejemplo, la que elijas, podrías compartir los detalles del proceso creativo? Fundamentalmente cómo trabajas con los materiales para tomar posesión del espacio.

VC: Cada obra es una historia. Mis procesos son lentos y rumiantes. En los últimos años he realizado un trabajo por año. Voy a describirte ̈Que el cielo sea el fondö. Parte de un deseo –quiero que un dibujo me soporte-. Sigue cuando le pido a mi compañero de amor y delirio, Tomás, que clave cuatro postes de 11 m de altura en nuestro jardín, con dos tensores de cable de acero ligados a unos malacates. Entonces, trazo unas líneas de alambrón, suspendidas a 5 metros del suelo y subo desde un mangruyo. Los alambres se clavan en el cuerpo y me lastiman, el dibujo tiene que ser mucho más complejo para soportarme. Y empiezo a dibujar en el aire, por diez meses. El dibujo avanza y se expande. Preparamos un rito de cierre, nuestra casa se abre al atardecer, llegan personas de muchos lados y mientras comen panes calientes recién salidos del horno de barro, están ahí junto al fuego mientras yo dibujo suspendida en el aire.

MCB: Dos ejes destacan en tu trabajo: dibujo y paisaje. Ambos siempre se llevaron bien en el plano bidimensional; en tu caso ese espacio, por grande que pueda ser, siempre queda chico.

VC: La documentación recorta. Cada vez me interesa más la obra en vivo, la transmisión directa de la experiencia, lejos del registro. Cuando trabajo en estos paisajes infinitos de la Patagonia, el espacio es inabarcable y corro tras él. Cuando estoy en un espacio cerrado, las paredes me oprimen y dibujo desde esa presión.

MCB: ¿Cuál es la obra que tenes en mente para el futuro inmediato y cuál aquella que aun necesita “marinar” un tiempo más para salir a la luz?

VC: Se aproxima un enorme desafío. Voy a viajar a una residencia en Seul (Corea) y sumergida en ese terreno desconocido, construiré una obra. Imposible saber qué será antes de habitar ese lugar.

Breve Bio:
Profesora Nacional de Bellas Artes, ha recibido becas de la Fundación Trabucco y el Fondo Nacional de las Artes, entre otros; galardonada con el Premio Rioplatense de Artes Visuales de la Fundación OSDE, Mención del Premio Klemm y Tercer Premio en Salón Nacional en Nuevos Soportes. Cuenta con muestras en el Centro Cultural Borges curada por Eduardo Stupía y Felipe Noé, galería Gachi Prieto (http://gachiprieto.com/?portfolio=valeria-conte-mcdonell) y el Consulado de Argentina en New York. Asimismo participó en la Trienal de Chile de 2009 y del programa In Situ. Bariloche promovido por Cultura de la Nación en 2012. Ha editado un libro en 2015, gracias al apoyo del Fondo Argentino de Desarrollo Cultural (2015).


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