Escenario Prestado acto#5 – Escenas de la postmodernidad

Por Verónica Boix | La agenda revista


La vista de un jardín de frente que muta en/pequeños ciclos pide prestado un paisaje de fondo./El pasto expande en las paredes y toca los bordes/ que no son claros a pesar de estar/contenidos en un cuadrado blanco; el poema es de María Alejandra Gatti, la curadora de Escenario Prestado: una experiencia en vivo, un libro, un experimento que cruza las fronteras de las artes visuales y la literatura. Y las palabras van a ir teniendo resonancias, acto tras acto, en Gachi Prieto Arte Contemporáneo.

En el cubo de la galería: un círculo de personas en fondo blanco. Madera, cera, papel. Una pared de vidrio divide el universo: de un lado materiales orgánicos fragmentan la realidad; del otro, un árbol. La mirada es la encargada de armar y elegir el recorrido. “Ojos táctiles”, va a decir más tarde María Rodríguez Iglesias, la curadora de la muestra Conformaciones. Sin embargo, sus palabras aparecen en la voz de Gachi Prieto. Y la idea de lo fragmentario se vuelve vibración. Una intervención no planeada. Empieza #acto 5.

Recorro el espacio tramado para este acto, el último encuentro del año. Camino, miro, escucho y siento la textura de los objetos creados por la artista Sabrina Merayo Nuñez. Es refrescante poder acercarse de una manera nueva a cada elemento. Por ejemplo, una madera o varias capas superpuestas que originalmente vivieron separadas, forman una porción de tronco, árbol en gestación. Veo el tiempo. Veo el desgaste. Veo el proceso de los cambios. En verdad, no estoy segura de haberlo pensado antes de escuchar la lectura de la escritora Dolores Canestri: todo cae/yo digo/hasta la carne del tronco hasta mis huesos y entonces/ ya mis hojas languidecen en otoño como siempre/qué pasa/ es todo todo todo/ la naturaleza de mí cede el cuello a la guadaña o a la mano del maestro/ soy madera viviente/ reclinatorio silla oreja/ capas y capas geológicas de sueño.

No necesito saber demasiado para entender que Escenario Prestado propone una forma colectiva. Múltiple, expansiva, en constante variación. Es la materia desbordándose en el lenguaje como si fuera un camino que se bifurca. Por un lado, la ocasión única de ver y escuchar en vivo a artistas, escritores y curadores. Por otro, la experiencia toma la forma de una publicación breve y deliciosa: un libro objeto. Es decir, poesía, pintura, diseño, fotografía, cuento, dibujo, performance, instalación, todo en escena.

Pienso en ojos descalzos y oídos visuales. Pienso en la mutación del cuerpo para adaptarse al medio que se expande en cada acto. Todo comenzó con papel, o mejor dicho, con capas de papel que hicieron el cielo o los ojos en #acto 1 -Adición- de María Elisa Luna y Sebastián Camacho, con textos de Germán Tosto y Nurit Kazstelan. Le siguieron la memoria y las texturas en Aquello que yo también olvido de Martín Salinas y textos de, entre otros, Mercedes Halfon. En el tercer evento la idea de traducción atravesó las piezas audiovisuales de Lihuel González y alcanzó la poesía de Lucía Dorin. Así, llegó a La orilla del hielo, los retratos de Verónica Gomez en #acto 4, con la curaduría de Eduardo Stupía y las palabras de Selva Almada, Natalia Romero y Silvia Gurfein. Vuelvo al laboratorio vegetal, en proceso de #acto 5 y descubro que los cinco arman un itinerario. En cada acto se gesta un lenguaje diverso, la poética de la materia. Resta el último para febrero del 2017.

La experiencia me lleva a descubrir los recorridos personales que se esconden detrás del arte. No en el sentido de entender, sino de experimentar. De una manera nueva percibo las formas plásticas desarticuladas en la escritura. Y viceversa. A medida que la palabra invade el blanco de las paredes de la galería, borra fronteras. Y, frente a lo inmediato de la performance, sobrevive un libro. Un objeto limitado que condensa las voces, la escritura, las imágenes, el proceso. En la caja blanca resuenan las voces en la bordes de las cosas. Y el libro me nombra mientras Canestri sigue leyendo “encastro una pieza de mí con otra igual/o no/ complementaria/ ¿seré parte de este juego?”.