Encapotado


Artista:  Andrés Waissman
Curaduría: Lara Marmor
Del 03 de diciembre al 06 de enero. 2016
LUN a VIE de 14 a 19hs

Encapotado.

 

Una masa hecha de cientos de kilos de hilos de metal se encuentra suspendida en el espacio: es el nubarrón
de un cielo plomizo, la fumarada de una pila de basura quemada, un huracán de paredes compactas, la
humareda de una chimenea industrial que se extiende sobre nuestras cabezas.
Andrés Waissman toma el espacio para armar una construcción monumental. El artista presenta una versión
radical de sus obras realizadas en viruta. A diferencia de los trabajos anteriores donde el material se
despliega sobre un bastidor en posición frontal al espectador, esta vez construye un enorme conglomerado
en la parte superior de la sala.
Este trabajo podría pensarse como consecuencia de un replanteamiento de la pintura como espacio aislado
del espectador. Esta reconguración de la experiencia estética asegura un acercamiento contundente a la
realidad que el artista quiere compartir, porque la frondosa corporeidad de la obra inevitablemente nos
toca.
La expansión de las nas tiras de metal invita a experimentar de manera corpórea el caos, tiene la fuerza de
intensicar la conciencia sobre el estar en el mundo, pero estar -en contacto con la aspereza y el frío del
metal- de una manera dramática en medio de un estado de pre o post apocalipsis.
El uso de un material como la viruta, que no es más que puro residuo industrial, expresa la voluntad del
artista por compartir su visión sobre determinadas circunstancias de la época. Es la expresión de la aridez y
de la desposesión espiritual que a veces nos invade. La representación de una maraña, una multitud que se
mueve sin rumbo, una mancha que nubla las ideas ¿Expresa acaso el fracaso de la política?
Si muchas veces el arte funciona como refugio, esta obra no es precisamente un lugar de reparo. George
Bataille en 1930 escribía “Uno de estos días, es cierto, el polvo, debido a que persiste, comenzará a triunfar
sobre las sirvientas, invadiendo con inmensos escombros las construcciones abandonadas, los docks
desiertos: en esa lejana época no subsistirá nada que salve de los terrores nocturnos, por cuya falta nos
hemos transformado en tan buenos contadores…”
Mientras la masa gris y espesa se encuentra suspendida, el óxido se desprende y las partículas del polvo
caen como si fueran cenizas o vestigios de una civilización que parece estar cayéndose a pedazos. Aunque
claro… después del encapotamiento el cielo siempre se aclara.
Lara Marmor.