LAS PERSONAS NO VAN JUNTAS


Artista:  Lihuel González
Curaduría: Sebastián Vidal Mackinson
Del 9 de agosto al 9 de septiembre. 2016
LUN a VIE de 14 a 19hs

Las personas no van juntas

Esta exposición reúne piezas audiovisuales que diagraman sobre el concepto de la traducción. Si ésta es una actividad que comprende la exégesis del significado de un texto en una lengua para guiarlo hacia otro, su objetivo es crear una relación de equivalencia entre ambos, el discurso original y el final. Es decir, instaurar la confianza ciega de que ambos comunican el mismo mensaje. La diferencia entre ésta y la interpretación reside en que en la última, las ideas se expresan oralmente o mediante la gesticulación de una lengua a otra.

Las personas no van juntas ocupa la sala con cuatro videos y una pequeña escena compuesta por un libro de partituras y un atril, esperando a ser activados por un músico. Diagrama sobre la capacidad interpretativa, figurativa y de apropiación de esta actividad. Esta exposición, entonces, da a ver una narrativa consecutiva basada en la ficción de estar presente en una traducción en simultáneo del discurso de un filósofo sobre el deseo de Nietzsche para que Zaratustra fuese la continuación de la novena de Beethoven. Así, esta propuesta le sirve de puntapié para construir un discurso sobre la posibilidad de la relación de la traducción entre las palabras y música.  A su vez, este encadenamiento intelectual es apropiado y traducido a la lengua inglesa, y este primer resultado de mezcla, hibridación y resolución es sometido al mismo proceso hacia la lengua alemana. Este ciclo secuencial de traducciones se completa, lingüísticamente, por el paso del alemán al castellano, el idioma original en el que construyó pensamiento nuestro primer personaje.

El discurso original son palabras de un filósofo construyendo pensamiento. Una persona de pie enmarcado en un primer plano que se muestra entre la acción de recordar, de entablar relaciones, de anudar las relaciones que se hacen presentes en la palabra hablada en función de transmitir conceptos. Es una relación entre la potencia de la palabra, el pensamiento y los gestos que se suceden en su construcción. Es este anudamiento de posibles significaciones el que se corporiza en cada instancia de su traducción y lo que podemos ver es la concentración de cada agente intentando ser lo más fiel posible al discurso que recibe, discurso que es apropiado por cada uno de ellos y que se vuelve indefectiblemente poroso. Sentados, de frente a cámara, la atención se pone en sus rostros concentrados, recibiendo información, procesándola, gesticulando. Un catálogo de gestos en tensión, curiosidad y atención.

A su vez, el libro de partituras vuelve a operar la transmisión. Estas partituras es música tomada de los cuatro discursos, apropiadas por un músico y activadas en diferentes momentos a lo largo de la exhibición.

El vocablo traductio, que puede definirse como la acción de guiar de un lado para otro, está compuesto por tres partes diferenciadas: el prefijo trans-, que es sinónimo de “de un lado a otro”; el verbo ducere, que significa “guiar”; y el sufijo –cion, que equivale a “acción”. Guiar en la acción de un lado a otro, de una lengua a otra, de un lenguaje a otro. Las personas no van juntas da a ver un performance coral de índole visual tomando a un conjunto de palabras como base. Esta toma de posición por cada agente (filósofo, traductores, músico) se presenta como retratos audiovisuales de cada uno. Retratos que demandan el acercamiento físico a cada uno para así percibir y captar los rasgos particulares de cada uno en las modulaciones de sus voces, en las entonaciones corporizadas, en los gestos presentes.

Construcción de pensamiento que se hace visual por medio de gestos, ademanes, tics. Casi como un catálogo.

Sebastián Vidal Mackinson